Me encuentro sentado entre la audencia de una asamblea municipal oyendo las intervenciones de los diferentes grupos, cuando una mujer a la que conozco de mi vida profesional, se sienta a mi lado y trata de "conectar" conmigo. Mientras me comenta lo que se dice, trata de establecer contacto visual y cuando lo consigue, trata de capturar mi mirada y de arrastrarme hacia su interior. Es como si me forzara contra mi voluntad y mis deseos. La atraccion -si asi pudieramos llamarla- no es mutua, pero ella parece estar obsesionada.
No tardo, sin embargo, en responderle -por educacion y cortesia- al menos eso me digo a mi mismo. ¿que podria pasar si continuo ignorandola? ademas, sus comentarios sobre las intervenciones son muy utiles y clarificadoras; esta muy ,pero muy bien informada.
A continuacion,apoya su hombro en el mio, y con sus comentarios y miradas incitadoras trata de hacer que le responda. Cada vez que nuestros ojos se cruzan se aferra a mi con todas sus fuerzas, tratando de no volverme a perder.
No se me ocurrio marcharme ni recurrir a la presencia de Dios durante este episodio,porque creia que no habia lujuria -eso pensaba-. La verdad es que me sentia incomodo y molesto. No me di cuenta que la tentacion que sufria era la de tomar un trago de otra droga: sumergirme en ella.
Comenzaron las tentaciones que me incitaban a dejar de ofrecer resistencia y a ceder. De alguna forma ese deseo que ella sentia por mi me llenaba de satisfaccion y cuando mas respondia,masqueria responder, mas atractiva se volvia y mas queria ser su prisionero.Iba tomando cuerpo lo que hasta entonces no era mas que una fantasia fugaz de dejarse arrastrar y deperderme en ella.Y era yo el que habia provocado esa necesidad en mi.
Esta forma de tomar, de recibir -tratarde arrastrar a alguien hacia mi interior, con o sin su consentimiento-, creia que era algo propio y exlusivo de los varones. Requiere de el uso de la fuerza y no solo fisica, haya mediado o no alguna señal o deseo por parte de laotra persona y dicha fuerza es el producto de le exigencia, de un deseo onbsesivo intenso. En esta ocasion procedia de una mujer y era yo el receptor con una reaccion propiamente feminina.
La lujuria pasiva consiste en querer serposeidopor otro para asi no tener que sentir la responsabilildad.Quiero dejarme arrastrar.Puede que fuera estolo que yo experimentaba cuando me enamoraba. La palabra "caer" lo describe a la perfeccion. Cedo o pierdo el control y caigo en ese campo magnetico de deseo y dependencia.
Incluso cuando es la otra persona la que genera ese campo magnetico de deseo y dependencia, lo que en realidad produce mi caida es el vacio que hay en mi interior y mis deseos. Debe haber algo en mi interior-conciente o inconciente- que invita a la otra persona a que me convierta en objeto de su deseo.
Vemos asi que la lujuria puede ser tanto activa como pasiva, quiere tomar o quiere ser tomada. En cualquiera de los dos casos, su origen esta en mi vacio espiritual y en esa exigencia y necesidad interna de llenar el vacio con un sustituto de Dios.
Lo que normalmente llamamos lujuria y lo que experimentamos como dependencia o adiccion a las relaciones de pareja es muy probable que dos caras de la misma moneda.
El remedio para mi lujuria, activa y pasiva, es reconocer que soy impotente ante la misma y ponerla en manos de Dios, sentir yo ese vacio y llenarlo con Dios y con la actitud de dar al projimo. Los pasos en accion. Hay ocasiones en las que me encuentro desprovisto de defensas frente al primer trago y cuando no soy capaz siquiera de reconocer lo que sucede. En estos casos, lo unico que la sido capaz de salvarme es el "seguro" de ponrme a diario en manos de Dios y de aplicar este programa a todas las areas de mi vida.
14 de Septiembre de 1984 rev. 1/90
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